6 preguntas para mejorar tu vida y tu perspectiva a un año vista

Seguimos dándole vueltas a esto de la PERSPECTIVA, en esta ocasión voy a hablarte de la que podemos tener a un año vista en cualquier momento de nuestra vida. Estamos a final de año y es el momento en que empiezan los buenos propósitos para el año próximo, las promesas sobre lo que vas a hacer y lo que dejarás de hacer y las ofertas de coleccionables en la televisión. Déjame que te haga una pregunta. De todo lo que te propusiste conseguir el año pasado, ¿cuántas cosas son una realidad en tu vida a día de hoy? Te felicito si son la mayoría, pero si no es así, quizás debas plantearte un método mejor que el que utilizaste hace un año para conseguir tus proyectos.

Voy a ponértelo muy fácil. Responde a estas seis preguntas y tendrás la decisión clara sobre qué es lo que de verdad quieres plantearte para el año próximo.

Pregunta 1. ¿Qué es lo que cambiarías en tu vida a un año vista?

Si tuvieses la absoluta seguridad de que puedes elegir lo que quieras cambiar de tu vida a un año vista ¿qué es lo que elegirías cambiar? No lo hagas en base a fantasías o a cosas que dependan de lo que tú no puedes controlar o de otras personas. Revisa lo que siempre digo sobre los objetivos y te ayudará a formularlo correctamente. Recuerda que si lo que quieres es que te toque la lotería y basas tu éxito del año próximo en algo que depende absolutamente del azar estás depositando tu vida en algo poco probable… en cualquier caso, si es lo que quieres, compra lotería, si no lo haces es imposible que te toque. Tampoco decidas en base a lo que depende de otras personas. “Quiero que mi hijo tenga un buen trabajo” es un deseo, pero en ningún caso es un objetivo que tú te puedas plantear, sobre todo porque eso depende de lo que tu hijo haga, no de lo que hagas tú.

Por tanto, te aconsejo que hagas una lista de las 3/5 cosas que preferirías que no estuvieran en tu vida y haces lo mismo con las 3/5 cosas que quieres que estén en tu vida y que, por lo que sea, este año no han tenido su tiempo.

Pregunta 2. De las cosas que has puesto en tu lista, ¿cuáles son las que realmente supondrán que tu vida dé un salto de calidad?

Si tienes una lista interminable de cambios por delante, lo más probable que va a ocurrir es que no acabes ninguno de ellos y que tener tantos proyectos abiertos te dé una sensación de angustia realmente notable que no ayudará en nada a facilitar que consigas lo que te vas a proponer. Así que vamos a empezar eligiendo lo que más puede cambiar tu vida.

De todo lo que  has escrito elige el TOP TRES de cosas a cambiar (si te atreves, plantéate cinco, no más). Elige las tres en función de lo que supondrían una mejora más grande en tu vida. Es fácil. Visualiza cómo sería tu vida con cada una de esas cosas conseguidas y si realmente te hace pensar que tu vida sería mucho mejor, vamos a ir a por ello.

Estamos seleccionando los tres proyectos principales, eso hace que el hecho de no distraernos con proyectos menores haga aumentar nuestras posibilidades de conseguirlos y facilite que encontremos el tiempo y la motivación para llegar a ellos. Mira el post sobre proyectos y refrescarás lo que yo considero que merece ser llamado PROYECTO.

Pregunta 3.  ¿Tienes el tiempo para conseguirlos?

Sin tiempo para dar cada uno de los pasos que te llevarán a esos proyectos no tienes la más mínima posibilidad de conseguirlos. No voy a engañarte y a darte falsas expectativas. Un proyecto es un conjunto de acciones que te llevan a un objetivo y para hacer esas acciones has de tener tiempo. Sin él no tienes nada.

Lo que toca ahora es reflexionar y decidir de dónde vas a sacar el tiempo para llegar a esa calidad de vida que quieres a partir de tener conseguidos dentro de un año tus tres proyectos. Piensa que a lo largo del año que llega hasta hoy que te estás planteando esto, has llenado todo tu tiempo. Tus 1440 minutos de cada día no han estado en modo “pausa” nunca, es algo imposible. Eso significa que, aunque te cueste verlo así, has estado ocupado cada segundo de este año. De manera natural y si no haces nada distinto, el año que viene ocurrirá lo mismo, así que lo primero que debes hacer es llegar a un compromiso contigo mismo para decidir de dónde vas a sacar el tiempo para mejorar tu vida. Nadie dijo que fuera fácil.

Te aconsejo que pienses en lo que haces y que no te da la satisfacción máxima. De ahí puedes sacar tiempo como si fuera agua cristalina de un pozo en medio del desierto. Crees que no tienes tiempo, pero estás equivocado. Claro que lo tienes, solo has de encontrar dónde está. En el vídeo que acompaña a este post encontrarás algunas ideas y seguro que ya ves por dónde voy.

Pregunta 4. ¿Quién o qué te puede ayudar?

¿Con quién tienes que hablar para que el camino hacia tus tres objetivos del año sea más fácil? ¿Quién ya ha hecho lo que tú quieres en su vida? ¿Cómo lo ha hecho? ¿Cómo puedes contactar con esa persona? ¿Qué libro, o vídeo, explica lo que hay que hacer? ¿Dónde puedes conseguirlo? ¿Quién lo ha leído, o visto, antes que tú y ya lo ha puesto en práctica? ¿Qué hizo para conseguirlo?

No olvides tener en cuenta la importancia que jugarán las personas de tu entorno  en ese proceso que quieres llevar a cabo y que te acercará a tu mejora de calidad de vida . ¿Cómo has de enfocarlo para que se conviertan en tus aliados? ¿Hay alguien a quien le cambiará su situación si tú consigues lo que te has propuesto? ¿En quién puedes delegar algo de lo que tú haces ahora para conseguir más tiempo? ¿Cómo mejorará la calidad de vida de tu entorno si tú consigues esos tres proyectos?

Comparte tu proyecto y verás como hay muchas personas que te ayudan a conseguirlo, incluso sin hacer nada más que preguntarte “¿cómo lo llevas?”.

Pregunta 5.  ¿Cuál es el primer paso de cada proyecto que ya puedes dar esta misma semana?

Los proyectos más complicados siempre empiezan con un primer paso, es por ello que yo considero que ese es el más importante, luego ya vendrá otro que, a su vez, cuando el primero ya esté hecho, será el más importante. He explicado muchas veces que cuando hablamos de proyectos pensamos en los pasos más difíciles de manera inmediata, sin tener en cuenta que eso es más que probable que no nos ayude lo más mínimo. Tener “miedo” a algo que aún no ha llegado solo sirve para proporcionarnos una excusa para no empezar. A mí lo que me da resultado es centrarme en lo que en el momento en que estoy puedo hacer. Ya me preocuparé de lo que llegará más adelante cuando tenga que resolverlo, no antes.

Decide ahora mismo cuál es el primer paso de cada uno de tus tres proyectos a un año vista y hazlos esta semana. Ponlos en tu agenda, dales un lugar y hazlos. Recuerda que estos primeros pasos siempre han de ser fáciles y gratis. Verás como empezar ya te da una dosis de ánimos importante. Repite este planteamiento cada semana y empuja tus proyectos con una sola acción. Antes de que te des cuenta estarás en la vida que ahora te estás planteando.

Pregunta 6. ¿Hay algo en tu vida que seguro que va a cambiar en este próximo año?

Esta es una pregunta difícil, lo sé. Te enfrenta a tu realidad de manera inexcusable y en algunos casos esos cambios que tememos estarán en la respuesta que debes darte. Pero te garantizo que no lo hago para que una vez has llegado hasta aquí te quedes con mal sabor de boca al leer mi post. Al contrario. Lo hago para que estés precavido, para que no escondas la cabeza debajo del ala y para que te puedas preparar emocionalmente y también prácticamente para lo que sabes que va a pasar.

Para esta última pregunta no te centres solo en los aspectos negativos, piensa también en los positivos. Por ejemplo si acabas de pagar la hipoteca del piso o el préstamo del coche justo este año, eso te permitirá tener menos gastos y por tanto tendrás más dinero. ¿Cómo cambiarán tu vida estos aspectos? ¿En qué afectarán a la consecución de tus proyectos del año? ¿Qué va a tener de bueno para ti lo que piensas que va a pasar este año? ¿Cómo puedes prepararte para darle respuesta?

Cuando empecé a plantear esto en mis cursos o a mis clientes me di cuenta que muchas personas no se decían a sí mismas que, por ejemplo, su puesto de trabajo peligraba; que lo que sabían hacer cada vez los hacía menos valiosos y tenían que formarse en algo distinto; que recibían mensajes sobre la salud de alguien cercano que no habían querido escuchar; que, en definitiva, no querían prestar atención a la realidad. La primera sensación es de incomodidad, pero pronto pasaban a una actitud distinta, la de actuar y tomar decisiones sobre su futuro. Pasaban a tener PERSPECTIVA.

Jaume Josa

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