Utiliza el fin de semana para aumentar tu productividad el lunes.

Si eres de los que piensa que tu vida personal y tu vida profesional están separadas por una línea, estás en un error. No hay línea. Así que todo lo que hagas cuando trabajas influye en lo que haces cuando no trabajas y, lógicamente, al revés igual. Por tanto, más vale que le des importancia a lo que haces en el fin de semana porque eso condiciona tu estado de ánimo cuando acabe y vuelvas a tu trabajo.

Lo que vas a conseguir si cuidas el fin de semana más de lo que lo has hecho hasta ahora.

Tres son las principales ventajas que tiene cuidar y elegir lo que haces en el fin de semana:

Primero: No se te volará el fin de semana. ¿Cuántas veces has pensado al llegar el domingo por la tarde “se me ha volado el finde”. Mala señal, eso significa que no lo has aprovechado.

Segundo: Eliminarás de tus días de fiesta cosas que no te dan placer.

Tercero: Te prepararás para que tu próxima semana empiece mejor y podrás facilitar la actitud que necesitas para hacer lo que has de hacer.

Alimenta el círculo virtuoso.

Cuanto mejor sea tu tiempo de trabajo, mejor será tu tiempo de ocio; cuanto mejor sea tu vida personal, mejor será tu vida profesional. Cuanto más cuides lo que haces en tus días de fin de semana, mejor actitud tendrás para afrontar lo que has de hacer en tu trabajo.

Eso es un círculo virtuoso. Una cosa alimenta la otra y de manera constante e imparable. Vamos a ver cómo puedes hacerlo.

Elige lo que vas a hacer.

La clave va a estar en elegir lo que haces. Haz una lista de aquellas cosas que te gusta hacer, de las que te hacen sentir bien, de las que sientes que te cargan las baterías de tu estado de ánimo. Incluye en tu lista cosas que antes hacías y, por lo que sea, has dejado de hacer; recuerda cómo te hacían sentir esas cosas. También te aconsejo que añadas a tu lista algunas cosas que aunque nunca hayas intentado, siempre te hayan llamado la atención. Eso fomenta tu curiosidad, te ayuda a salir de tu zona de confort de una manera sencilla y agradable. También te diría que dejes tiempo para estar contigo, para cuidarte.

En resumen, que tu lista esté llena de cosas que te hacen sonreír, de actividades que cuando las terminas te quedas con ganas de seguir; de tiempo que quieras compartir con personas con las que estás a gusto.

Di No a cosas que no te dan satisfacción personal

Repasa la lista de cosas que has hecho en los últimos fines de semana y que, cuando las has hecho o cuando ha terminado el fin de semana, has tenido la sensación que no te han aportado nada de nada. Esas a las que hubieras tenido que decir NO, pero, por alguna extraña razón, relacionada con tus creencias, les dijiste SÍ.

Hay una manera fácil de no decir SÍ compulsivamente porque piensas que si dices SÍ te apreciarán más. No sé si te querrán más, pero lo que sí que sé es que tu calidad de vida será peor. No da tiempo a decir SÍ a todo. Si lo haces, lo más probable que ocurra es que cuando digas SÍ a algo nuevo estés diciendo NO a algo que ya tenías en tu agenda. Ojo con eso.

Primero: mira si tienes libre el momento para hacer lo que te proponen.

Segundo, calcula el tiempo que te llevará ese SÍ que estás a punto de dar. Aunque sea aproximadamente. ¿Tienes ese tiempo? Si la respuesta es no, debes decir NO.

Tercero. Ese SÍ que vas a dar, ¿supondrá que digas NO a algo a lo que ya habías dicho SÍ? Si haces eso, pronto las personas de tu entorno se darán cuenta de que tu palabra, tus compromisos, valen poco. Cuando ocurre eso, tienes un problema.

Compensa tus fines de semana con algo distinto a cómo sea tu trabajo.

Si tienes un trabajo estresante, no tengas fines de semana estresantes; si tienes un trabajo lleno de urgencias, compénsalo planificando tus fines de semana sin sorpresas; si en tu trabajo te pasas el tiempo haciendo ejercicio físico, deja el fin de semana tiempo para descansar tu cuerpo; si por tu trabajo comes deprisa y de cualquier forma, cuida mucho tu alimentación del fin de semana…

La ideas es la de compensar. Así evitamos que lo que hacemos el fin de semana refuerce las circunstancias que tu trabajo tiene.

Para terminar…

Identifica en tus últimos fines de semana, qué cosas de las que has hecho sin decidirlo expresamente te han proporcionado algún tipo de placer o satisfacción.

Recuerda cómo te hicieron sentir esas actividades, esos momentos.

Añade algunas de las cosas que hacías antes y que han quedado olvidadas.

Por último, decide alguna que no hayas hecho nunca y que tenga buena pinta.

Ponlas en tu agenda del fin de semana, dales importancia, cuídalas porque merecen ese cuidado. Si tu fin de semana es divertido, apasionante, relajante, interesante… estarás empezando a trabajar para que tu vida en los días de trabajo también lo sea.

Jaume Josa

Mira el vídeo en que te lo explico personalmente