Objetivos y plan de acción. Lo que puedes aprender de una remontada

Cuando ocurre algo extraordinario alrededor de nuestra vida es un buen momento para aprender de ello y para convertirlo en un motor de cambio personal o profesional. El deporte es en muchos casos una gran simulación de las guerras de tiempos pasados y en particular el fútbol se convierte muchas veces en la madre de todas las batallas, con la ventaja de que no muere nadie y el dramatismo es de cartón piedra, solo depende de que una pelota entre en una portería o no lo haga, así que las lágrimas van a doler muy poco. En cualquier caso y aunque las lágrimas no sean de dolor, las emociones son de verdad y lo que ocurre es el resultado de lo que se hace. Tú puedes aprender mucho de lo que ves como espectador de deportes, así que te recomiendo que lo veas como un entrenamiento más para hacerlo mejor en tu vida.

Ayer el FC Barcelona pasó a la historia del fútbol por hacer lo que antes nadie había hecho. Ya sé que la historia del fútbol es una historia de importancia relativa para la humanidad, pero pasó a esa pequeña historia, y si eso ocurre es porque algo excepcional ha ocurrido. Remontar una diferencia de 4 goles en un partido de fútbol es muy difícil porque esa es la ventaja soñada en el partido de ida. ¿Qué ocurrió ayer para que eso pasara? Vamos a aprender del fútbol.

Etapas por las que pasas para remontar en el fútbol y en la vida

A partir de ahora puedes pensar que hablaré de fútbol, pero no es así. Hablo de objetivos, de proyectos, de planes de acción, hablo de negocios, de éxitos personales, de fracasos, hablo de estados de ánimo, hablo de estrategias concretas que tú puedes tener en cuenta cuando te encuentres con situaciones en las que tengas que remontar. Remontar es sinónimo de conseguir resultados, de alcanzar objetivos, de finalizar proyectos, de mejorar lo que hasta ahora has conseguido. Así que el fútbol va a ser la excusa para que consigas algunas herramientas que no te pueden faltar.

Vamos a ver cuáles son las etapas por las que pasarás cuando tengas que remontar:

Has fallado

Es evidente que para tener que remontar es que lo has hecho mal. no le des vueltas. Lo que te proponías hacer lo has hecho fatal. Tus objetivos no se han cumplido ni de lejos y el plan de acción que tenías para conseguirlo ha sido un fracaso. Utiliza tu cabreo y tu decepción para afrontar la vuelta. La decepción, el enfado, la envidia, la rabia, el desencanto también pueden ser factores de motivación si los utilizas correctamente.

Al finalizar el partido en París, después de que al Barça le metieran 4 goles y prácticamente todo hubiera salido mal, está claro que los jugadores, el entrenador y los aficionados están decepcionados. Algunos pueden optar por tirarse las culpas a la cabeza, por tirar la toalla, por dejar que el pesimismo los invada. Es una opción lógica pero poco útil. Lo que hicieron los protagonistas de lo que hoy la prensa llama “Gesta“, “Heroicidad“, “Noche histórica” fue apostar por ellos. Recuerdo que Luis Enrique, el entrenador, dijo “si ellos nos han podido meter cuatro, nosotros podemos meter seis“. Una frase que es una evidencia, pero hay que atreverse a decirla. Nadie salió a decir que la eliminatoria estaba perdida. Todo parecía que se resolvía con la frase tópica “hay un partido de vuelta“. Tú puedes pensar, siempre ocurre eso. No es verdad. He repasado la hemeroteca para escribir este artículo y he encontrado muchas muestras en anteriores partidos de ida en que el entrenador y los jugadores que habían sufrido una derrota abultada decían en sus declaraciones “no tenemos ninguna posibilidad” o cosas parecidas. No es lo mismo. Utiliza tu rabia como alimentador de tu motivación para remontar.

Céntrate en seguir

Solo eso. Todavía no has de remontar, eso ya llegará. Estás herido y quedan unas semanas para la vuelta. Recupérate de las heridas. Recomponte tras la paliza. Coge confianza de nuevo haciendo algo muy sencillo de hacer y muy difícil de conseguir: seguir. Levántate cada mañana a hacer lo que hay que hacer, no alimentes el fracaso de la da utilizándolo como excusa para no hacer lo que hay que hacer. Aunque te cueste. Sabes hacerlo y debes hacerlo. Lo has hecho mal, es cierto, pero tienes más proyectos en tu vida, hay más objetivos que cumplir, vivir es más que perder un partido. Así que céntrate en seguir. No quieras remontar, cómo diría Aragorn delante de la puerta negra a sus soldados “Hoy no es ese día“. Ya llegará, pero hoy aún no has de remontar nada.

Cree en ti. Encuentra tu motivación

Seguir en tu día a día te dará elementos para confiar. Que hayas hecho una cosa muy mal no significa que lo vayas a hacer todo mal. Así que cuida lo que haces con la máxima atención. Entrena cada día como si el siguiente partido, aunque no sea todavía el de la remontada, fuera el más importante. Sencillamente porque es así: es el más importante porque es el único que ahora puedes librar. Entrena muy bien. Juega lo mejor posible. Aunque no salgan bien las cosas porque todavía estás herido.

El siguiente partido para el Barça después del 4 a 0 en el Parque de los Príncipes de París fue contra el Leganés, un equipo de la parte baja de la tabla, novato en Primera división, al que costó ganar -solo un gol de penalti en el último minuto salvó los tres puntos, un gol que casi nadie celebró, ni Messi hizo su gesto de dedicárselo a su abuela con los brazos en alto señalando al cielo-. Es normal, aún te duelen las heridas, eres un buen guerrero, pero estás tocado. No importa. El mérito enorme ha sido salir a jugar y ganar aunque no sea con brillantez. Sigue con tus proyectos sin descanso, te costarán más que otras veces, pero el mérito está en pelearlos e ir hacia adelante. Cualquier cosa has de tomarla como el punto de partida de la remontada y hasta las victorias en el último minuto de penalti han de valer.

No dudes. Vas a intentarlo, pues hazlo

Cuando se acerque el momento del partido de vuelta no puedes dudar. Tú no. Si has decidido que lo intentarás, no busques excusas. Si sigue siento tu objetivo y decides que harás todo lo posible por remontar, no puedes dudar de ti. Una vez tus heridas mejoren, tus resultados también lo harán. Después de perder, los días también pasarán y una semana después estarás ya mucho más fuerte. El pasado, tus errores, tu mal resultado ya casi no dolerán. Es el momento de creer en que tu proyecto es más que posible. Eres más sabio que antes de haber sido derrotado, te conoces mejor, sabes qué es lo que no has de hacer y has de encontrar nuevas soluciones. Empieza a pensar en ellas y a entrenarlas muy duro. Confía en que si haces algo distinto de lo que te llevó a perder, tienes opciones de remontar.

Muchas veces cuando alguien falla en lo que sea, hasta un equipo de fútbol, sigue haciendo lo mismo que le llevó al fracaso. Eso es una estupidez absoluta y lo sabes. Si de verdad quieres que lo que ha ocurrido sea útil, aprende y cambia. El entrenador del Barça empezó a probar contra el Atlético de Madrid en Liga un nuevo sistema con tres defensas en ataque para potenciar el juego y las opciones de generar más ocasiones de gol. Algo distinto. Resultado: victoria fuera de casa ante un rival muy duro. A los tres días, partido en casa contra el Sporting de Gijón, volvemos al nuevo sistema e insistimos, arriesgamos, pensamos en qué es lo que hay que hacer para remontar y lo hacemos. ¿Cuál fue el resultado? 6 a 1. El mismo que ayer ante el Paris Saint Germain. ¿Casualidad o ensayo? Cuatro días después lo mismo ante otro equipo, el Celta de Vigo, un equipo que había conseguido poner en dificultades al Barça muchas veces, resultado: 5 a 0. De nuevo un resultado que sirve para remontar y esta vez con el mejor juego de toda la temporada. Lo más difícil ya está hecho. Hacer creer a todos los que ayer por la noche jugaban su parte del partido, a todos los que ayer tenían su papel en la remontada: jugadores, equipo técnico y afición. Además enviamos un mensaje al contrario. Claro, diáfano, potente: si esperas que nos rindamos ten muy claro que eso no va a ocurrir. Y eso hace dudar al que ya creía que lo tenía hecho.

Copia esta secuencia de entrenamiento en el día a día de lo que te puede hacer remontar. Decide un cambio, apuesta por él, cree firmemente, entrénalo en circunstancias reales y no te rindas nunca.

Libera el resultado

Ya está. Lo que podías hacer para preparar bien la remontada está hecho. Ahora solo queda liberar el resultado que es lo que no puedes controlar. Y no me refiero al resultado del partido, sino al resultado del plan de acción que has hecho.  Ya está. Ahora el éxito ya está conseguido. Sí, aunque pierdas, porque el éxito estaba en creer, en no rendirse, en tener un plan, en curar las heridas, en recuperar la autoestima, en querer que llegue el partido. Eso es mucho más que ganar por 4 a 0. Muchísimo más que un simple resultado. Eso es tu vida.

Tener claros los objetivos ayuda pero no marca la diferencia

Tanto el PSG como el Barça tenían los objetivos claros. Pasar a la siguiente ronda, así de sencillo y fácil de formular. Eso no ha marcado la diferencia. Ayuda mucho, pero no lo es todo. Cuando trabajo con alguien en sus objetivos, por ejemplo en mis programas de consultoría, me encuentro con profesionales o empresas que necesitan definir los objetivos y empiezan formulándolos mal. Por supuesto que insisto mucho en que eso hay que mejorarlo y que tenerlos bien formulados nos ayudará a conseguirlos, pero eso no va a ser todo. La sensación de unos objetivos o proyectos bien formulados es liberadora. Pero no marcará la diferencia. Lo que la marca es el plan de acción para conseguirlos.

Tanto PSG como Barça tenían objetivos claros y bien formulados, seguro, pero lo que marcó la diferencia fue el Plan de Acción para conseguirlos. Si sabes lo que quieres, pero no has elegido la opción correcta para conseguirlo, la que mejor se adapte a las circunstancias, a las necesidades del objetivo, a tu personalidad, estás perdiendo opciones de remontar. Vas a perder.

Simplificar el Plan de Acción sí marca la diferencia

Esa es la clave del éxito de los equipos que han de remontar. Su Plan de Acción se ha simplificado extraordinariamente. Tanto que solo hay uno. Si has perdido tres o cuatro a cero no tienes ninguna otra opción que atacar y atacar, si no lo haces, no te engañes, no vas a remontar. Quizás maquilles tu eliminación, hayas hecho lo posible por ganar solamente el partido, has apostado por el orgullo de tu afición, pero no lo has hecho por conseguir el objetivo real que perseguías. Solo puedes atacar y eso es arriesgado, así que, o asumes todo el riesgo o no remontarás. Si tienes que remontar asume riesgos.

En cambo el equipo que ha ganado 4 a 0 puede elegir entre muchas opciones de Plan de Acción posibles para conseguir su objetivo. Defender por detrás del medio campo; meter a todos en el área; jugar abiertos presionando a la defensa; perder todo el tiempo del mundo; ser muy duros y confiar en que el árbitro no expulse a siete; son muchas opciones para no dudar. Y al tener más que elegir, si no tienes claros tus puntos fuertes (recuerda que insisto mucho en eso y que sabes que pienso que es muy importante) tienes muchas posibilidades de enviar un mensaje de duda, de peligro a tu equipo y si siembras la duda, corres demasiados riesgos.

La táctica del Barça fue casi suicida, jugar con tres defensas contra un equipo cuyo principal valor es el ataque y la velocidad, pero es que no hay otra; el París Saint Germain decidió jugar atrás, a defender con un equipo de jugadores pensado para atacar. ¿Dónde está el error? ¿Cuál de las dos opciones es más absurda? ¿Cuál ha sido el resultado?

Si tú tienes solo una opción para remontar, no dudes, es esa la que has de poner en práctica. Sin miedo. Corriendo riesgos. Asumiendo que puedes. Creyendo en ti. Sabiendo que después de perder eres mucho más fuerte.

Si tienes más de una opción, elige siempre aquella que potencia tus puntos fuertes, nunca la que los minimiza. No cometas el error del PSG ayer. Si tu valor es atacar y presionar, no dudes, presiona y ataca, sin miedo a perder porque así es como has ganado y así es como vas a seguir ganando.

Lo que tú puedes aplicar hoy mismo a tu vida

  • Aprende de los errores.
  • No te exijas el cien por cien si estás herido. Céntrate en recuperarte, primero.
  • No repitas lo que ha fallado.
  • Formula correctamente tu objetivo.
  • Ten claros tus puntos fuertes.
  • Elige un Plan de Acción que potencie tus virtudes.
  • Libera el resultado y disfruta de lo que has aprendido.
  • Cree siempre que puedes remontar.
  • No te rindas nunca.

¿Y las circunstancias? ¿Cuál es el papel que juegan?

No lo sabemos. Esa es la respuesta. Pero lo que sí sé seguro, es que si tú haces todo eso que te sugiero en el apartado anterior es más que probable que las circunstancias jueguen a tu favor y se conviertan en aliados. Si estás pendiente de ellas, solo te servirán para encontrar excusas cuando la eliminatoria termine y a mí, ya lo sabes, las excusas no me interesan porque me debilitan, me hacen conseguir peores resultados y me hacen sentirme peor conmigo mismo.

El Barça hizo lo que tenía que hacer muy bien, de forma perfecta. Por eso ayer todos los que tenían un papel que hacer lo hicieron muy bien. Dieron el máximo de lo que podían dar. Los jugadores que estaban en el once dando el máximo de su compromiso y el máximo de su potencial; los que entraron de recambio sabiendo que su papel también era muy importante, de hecho es Sergi Roberto, titular en casi todos los partidos menos ayer, el que marca el sexto gol; los técnicos arriesgando con un planteamiento nuevo con todas las consecuencias; el público llenando el campo con más de 92.000 personas y no dejando de animar en ningún momento; la prensa abriendo las puertas a un “¿Y si pasa?“.

Todo eso hizo que las circunstancias jugaran a favor y entonces es cuando creas el ambiente que hace que si hay errores arbitrales, si el tiempo se alarga, si hay algo en el ambiente que necesitas que pase, puede pasar. Ya de nada servirá preguntarse por los penaltis o por el árbitro. El resultado y la historia están escritas.

Aprende de ella y gánate el derecho a creer en que puedes remontar lo que sea.

Jaume Josa

 

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