Cómo mejorar tu productividad conociendo lo que más te cuesta hacer

Primero que nada, recuerda que si tienes tareas difíciles o más complicadas la única opción que no debes poner en práctica es la de añadir más tiempo. Como ya he dicho muchas veces, esta es una solución condenada al fracaso más absoluto porque tu tiempo es limitado.

Si de verdad quieres mejorar tu eficiencia y tu productividad céntrate en conocerte mejor, en conseguir entrenar tu concentración y en simplificar lo que haces.

Entonces, ¿qué es lo que podemos hacer cuando nos encontramos con tareas complicadas o con tareas que no nos gusta hacer? ¿Cómo podemos convertir esas tareas en una fuente de productividad y dejar de verlas como un obstáculo?

En este post te explicaré cómo manejarlas sin usar la solución de añadir tiempo para hacerlas.

Vamos allá.

¿Qué vas a conseguir si manejas mejor las tareas que más te cuesta hacer?

Muchas veces todo lo que nos cuesta hacer se encuentra en una especie de nebulosa en nuestra mente. Cuando eso ocurre tenemos un problema porque eso es una fuente de estrés y eso es malo, te lo aseguro. Lo primero que quiero es que veas las ventajas enormes de manejar mejor todo ese conjunto de tareas que haces y no te gusta hacer.

Preparar mejor tu estado de ánimo para afrontarlo

Seguramente no puedes controlar hacer esa tarea. Es decir, no puedes elegir si la haces o no la haces, tienes que hacerla y punto. Nos pasa a todos, no te sientas mal por eso, pero lo que siempre puedes controlar es tu actitud cuando la haces. Conocer qué tareas son las que más atravesadas tienes te ayudará a decidir el mejor estado de ánimo para afrontarlas.

Encontrar formas de simplificarlo

Es muy probable que manejes de manera complicada esa tarea que se te resiste, esa que te pone de mal humor cuando has de hacerla, así que si tienes claras cuáles son las tareas que más te cuesta manejar, será mucho más fácil que pienses en la opción de simplificarlas para manejarlas más fácilmente.

Ajustar mejor el tiempo que necesitas para hacerlas

Saber que algo es más difícil para ti, por los motivos que sea, te hará ser mucho más consciente de que debes ajustar el tiempo que necesitas para hacerla a esa dificultad. Ahora te explico cómo hacerlo.

Tu lista de cosas que te cuesta hacer

Ya sabes que yo soy muy fan de las listas. Lo que te permiten las listas es delimitar y ser consciente de lo que tienes entre manos o de lo que quieres conseguir. En este caso, trabajar con una lista te ayudará a tener una referencia clara de cuáles son las tareas que más te cuesta hacer.

Por tanto, ahora lo que te recomiendo es que te tomes un momento de calma, saques una de tus libretas y empieces a hacer tu lista de las cosas que más te cuesta hacer.

Voy a ayudarte a hacerla con estos sencillos consejos:

  • Mira en tu agenda, revisa la semana pasada y la anterior; de las tareas que tienes anotadas, cuáles son las que más te ha costado hacer, las que menos te gustan, las que te ponen de mal humor. Empieza por esas y ya podrás empezar a conocerte mejor.
  • Deja esa lista abierta. Así podrás completarla en las próximas semanas con otras tareas.
  • Hazte esta pregunta ¿Podría delegar en alguien alguna de estas tareas?

Las preguntas que te pueden ayudar a manejar mejor lo que más te cuesta hacer

El poder de las preguntas es enorme. Cuando tengas un problema te recomiendo que siempre, antes de buscarle una solución, te plantees conseguir cuáles son las preguntas que debes hacerte. Eso hará que llegues a un nivel de reflexión mayor y, por tanto, a soluciones más definitivas.

Pues eso es lo que yo voy a hacer ahora. Una vez tengas la lista anterior, te recomiendo que te hagas las preguntas que necesitas para llegar a tus propias soluciones, a desarrollar tus propias herramientas para manejar esas tareas que tienes atravesadas.

  • ¿Cómo puedes simplificar esa tarea? En uno de mis vídeos te hablo de cómo dinamitar un proyecto para hacerlo más manejable, te aconsejo que lo mires, pero te adelanto que hay tareas que nos parecen muy complicadas porque tienen muchos pasos, cuando nos damos cuenta de que podemos centrarnos en cada paso de manera separada, dinamitando la tarea completa, eso tan complejo se convierte en una lista de cosas mucho más sencillas y más abarcables.
  • ¿Cuál es el tiempo real que necesitas para hacer esas tareas más complejas? Una de las causas por las cuales algo de lo que tenemos que hacer se nos cruza es porque calculamos mal el tiempo que necesitamos para hacerlo. Cuando eso pasa, nos retrasamos en otras tareas, invadimos el tiempo que pensábamos dedicar a cosas personales y además los resultados de lo que hacemos ese día son mucho peores de lo que podrían ser. Así que lo que te recomiendo es que antes de empezar de nuevo una de esas tareas que no te gusta hacer, te replantees el tiempo que necesitas para hacerla.
  • ¿Cuál es la mejor actitud con la que tú puedes afrontar esa tarea? La actitud, como te decía antes, es cosa tuya. No le eches la culpa a nada ni a nadie de cómo te tomas hacer cualquier cosa. Siempre puedes elegir tu actitud. Entonces, ¿por qué elegir la actitud que menos te ayuda a hacer de manera mejor y más sencilla esa tarea? Es absurdo.

Decide cuál es la mejor actitud para hacer esa tarea que te cuesta en función del resultado y comprométete sin excusas a que sea la que tú vas a tener. Eso solo depende de ti.

  • ¿Qué puedes hacer antes de enfrentarte a esa tarea que no te gusta para convertirla en algo más fácil? En el vídeo que encontrarás al final de este post te explico algunos ejemplos personales de cosas que yo he hecho para hacer más fácilmente tareas que no me gusta hacer.

Espero que estas ideas te hayan sido útiles y que, a partir ahora, seas consciente de qué es lo que más te cuesta hacer y que, en poco tiempo, esa lista de tareas complicadas vaya siendo cada vez más corta. Tu eficiencia también depende de conocerte más cada día, no lo olvides.

Hazme llegar tus preguntas y estaré encantado de responderte.

Jaume Josa

Aquí encontrarás más ejemplos e ideas para que pongas en práctica lo que te propongo en el post.